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COMUNICADO DEL COLEGIO SAN PEDRO NOLASCO DE CONCEPCIÓN A PROPOSITO DE LA ACTUAL SITUACIÓN DEL PAÍS.

A nuestra querida comunidad educativa mercedaria

En nuestra condición de colegio Mercedario, nos resulta necesario manifestar nuestra opinión, respecto de la actual situación que vive el país. Como entidad educativa y formadora de personas, desde una perspectiva cristiana, no nos pueden resultar indiferente los hechos acontecidos en los últimos días y quisiéramos contribuir con una reflexión que nos parece imprescindible de realizar al interior de nuestra comunidad.

Más allá de las interpretaciones de naturaleza política, lo que resulta evidente, es que un número significativo de ciudadanos en todo el país, ha manifestado su descontento con un cierto modelo de desarrollo, que ha generado una participación desigual en sus beneficios. Esta situación, que mantiene a Chile como uno de los países más inequitativos del mundo, ha provocado una reacción social imprevista, que exige al sistema democrático, mayores grados de justicia y solidaridad entre los chilenos.

Lamentablemente esta circunstancia también ha sido aprovechada por grupos que han utilizado la violencia como herramienta para manifestar este descontento. Frente a esto, nuestra comunidad reafirma su vocación por la paz y la sana convivencia, cuestión que procuramos vivir diariamente al interior del colegio. La violencia, lejos de ayudar a encontrar caminos de unión y comunión en libertad y justicia, más bien nos distancia, crean un clima de inseguridad y transgreden los derechos fundamentales de todo ser humano.

Frente a esta realidad, reafirmamos nuestro compromiso con la educación mercedaria que, como lo señala el Proyecto Educativo Mercedario (PEM), en su numeral 105, busca “anunciar explícitamente a Cristo Liberador, procurando que el proceso formativo lleve al educando a asumir una praxis evangélica, discerniendo los Signos de los Tiempos y transformándose en agentes de su propio cambio y el de la sociedad, en aras de una experiencia comunitaria de libertad, amor, justicia, solidaridad, esperanza y, por ende, libre y liberador”.

El escenario actual, nos hace renovar nuestras convicciones declaradas en la Misión y Visión institucionales, que nos llaman a educar a nuestros niños, niñas y jóvenes día a día,inculcando en ellos los valores evangélicos mercedarios que les permitan ser verdaderos agentes de cambios y constructores de una sociedad que comprenda y se comprometa a vivir valores íntimamente relacionados entre sí e inherentes a la dignidad de la persona humana, favoreciendo su auténtico desarrollo: a) la verdad, buscada continuamente, respetada y atestiguada responsablemente; b) la libertad, signo de la sublime dignidad de cada persona humana, ejercida responsablemente y enfocada a la contribución de todos al bien común; c) la justicia, constante y firme voluntad de dar a cada uno lo que le es debido y abierta al horizonte de la solidaridad y del amor; y d) el amor fraterno, del cual brotan, se nutren y desarrollan la verdad, la libertad y la justicia”. (D.S.I.)

A sí mismo, invitamos a todos los integrantes de nuestra comunidad a reconocer nuestras propias faltas u omisiones, que no aportan a construir, desde nuestro entorno, una sociedad más justa, equitativa, honesta y libre.De este modo podremos colaborar en lo que el Papa Francisco denomina la “cultura del encuentro”, que él propone como condición básica de la convivencia social en un mundo globalizado.

Pedimos a Dios Padre y a Cristo Redentor, nos guíen como país para buscar caminos de diálogo fructífero, de encuentro pacífico, de respeto por el otro y una profunda y férrea voluntad de construir un mejor país practicando la caridad (expresión del amor que busca el bien del otro) y la libertad,(aquella que cuida del bienestar propio y del prójimo).

Finalmente, les pedimos que promuevan al interior de sus familias el diálogo sobre este acontecer, como un modo de ayudar a una adecuada comprensión e interpretación de los hechos, en una perspectiva de esperanza en el futuro. También la oración al interior de la familia resulta ser una herramienta poderosa para soñar un mejor país.

Amparados en nuestro Padre Fundador, San Pedro Nolasco y nuestra Madre de la Merced quien con su amor maternal, intercede de manera incansable por todos sus hijos y vela por cada uno de ellos,

Les abraza fraternalmente,

Claudia Díaz Oyarzún

Rectora CSPNC

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